Mejora la fertilidad de tu suelo con enmiendas y cosecha mejores resultados

Mejora la fertilidad de tu suelo con enmiendas y cosecha mejores resultados

En el sur de Chile, los procesos de formación del suelo o pedogénesis tienen su origen en cenizas volcánicas. Este tipo de suelos goza de muy buenas características físicas, como profundidad, densidad, porosidad, entre otras. Sin embargo, presentan una serie de características químicas poco deseables que los hacen tener ciertas limitantes en la producción de cultivos. Desde este punto de vista, la alta retención de fósforo y los altos niveles de acidez en los suelos son problemáticas a las que los agricultores de la zona se ven afectados día a día.

La acidez en los suelos es un proceso gradual y natural debido a la zona y al origen del suelo. Sin embargo, este proceso en gran medida puede ser mitigado o exacerbado según el manejo al que se someta el suelo. El principal problema de la acidez es que está estrechamente relacionado con la saturación de aluminio. En la medida que aumenta la acidez, también lo hace la saturación de aluminio en el suelo. Esto trae como consecuencia una atrofia en el crecimiento y desarrollo de las raíces de las plantas, lo que se traduce en plantas poco vigorosas y con escaso rendimiento, además de, retención de los nutrientes, limitando la disponibilidad de estos para las plantas y su crecimiento y desarrollo.

Una manera de corregir la problemática anterior es mediante el uso de enmiendas. Este tipo de productos agregados al suelo permiten incrementar el pH desplazando el aluminio intercambiable en el suelo. Las enmiendas pueden ser aplicadas previo al establecimiento de un cultivo e incorporadas al suelo a través de rastras, vibrocultivadores, entre otros, o aplicadas en cobertera, en donde la lluvia y el pisoteo se encargan de incorporarla al suelo. La reacción de los materiales encalantes es dependiente del tipo de suelo, la dosis aplicada, las características físico-químicas de la enmienda y la presencia de agua para su correcta hidrólisis.

Como enmiendas comúnmente se comercializan Cal o Calcita, Dolomita, Hidróxidos o mezclas físicas entre algunos de ellos, todas persiguen el mismo objetivo con algunas deferencias. La cal es por excelencia la enmienda más utilizada y está compuesta por carbonato de calcio (CaCo3). En general, tiene dos orígenes: piedra caliza o restos de conchas de moluscos, que una vez sometidos a procesos de molienda y tamizado, pueden ser aplicados al suelo. Por otro lado, la dolomita es un carbonato doble de calcio y magnesio (CaCo3*Mgco3). Dependiendo de su origen y procesamiento, el contenido de Mg normalmente puede variar entre un 7% y 12%, siendo muy beneficioso para corregir suelos con deficiencia de magnesio, o eventualmente no quebrantar la relación entre el calcio y el magnesio existente en un suelo. En cuanto a los hidróxidos (Ca (OH)2), estos se obtienen a partir de la reacción de óxido de calcio con agua, generando una enmienda con un rápido poder de neutralización, pero con un efecto residual acotado.

La decisión de cuánta y qué tipo de enmienda utilizar responde a aspectos relacionados con el suelo, los cuales se determinan mediante un análisis de suelo y a otros aspectos de carácter operacional, como la capacidad de inversión, la disponibilidad de maquinaria y de suelo propio o arrendado, entre otros. Como regla general, se recomienda realizar las aplicaciones de enmiendas durante el otoño, ya sea durante la preparación del suelo o en cobertera, principalmente por la firmeza de los suelos al entrar con un equipo y por las posteriores lluvias que permitirán hidrolizar el material encalante.

Felipe Rosas

Ing. Agrónomo MSc.

Asesor Agronómico de Ferosor Agrícola

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